Año nuevo, vida nueva. ¿De verdad? ¿Cuáles son tus propósitos de año nuevo?¿Cómo vas a ponerlos en marcha?
Ya hemos hablado del compromiso, de la “palabra dada”. ¿Cuántas veces has dicho: “Tengo que…”, “voy a…”, “hay que…”? o cualquiera otra expresión que realmente haga evidente una necesidad personal; pero, todo se quedó, probablemente, en una pregunta con muchas respuestas o en un esfuerzo sin fruto que hasta puede resultar frustrante. Excusas, justificaciones, que sirven para aplazar una y otra vez el simple hecho de ponerse en marcha, o perseverar, porque ponerse en marcha exige esfuerzo, salir de la comodidad, renuncias, … Exige comprometerse con uno mismo y ser coherente con ese compromiso. Es un reto que que está a tu alcance lograr.
Una de las cosas que podéis extraer es que os estoy diciendo que se puede vivir cómodo en la queja y en las lamentaciones porque en el fondo cuesta menos vivir con ellas (aunque haya estrés, ansiedad, tristeza e incluso procesos depresivos) que empezar a hacer consciente todo aquello que está detrás de todas esas situaciones y sentimientos. Enseguida surge una respuesta que escucho mucho “es muy difícil”; “ la teoría ya me la sé”; “no soy capaz”, entre otras.
También os estoy diciendo que se puede vivir cómo con las mil excusas y justificaciones que nos sirven para aplazar el comienzo de aquello que nos hemos propuesto o para abandonarlo porque en el fondo la zona de confort es algo que cuesta mucho dejar, allí se está muy bien y muy calentito la mayor parte del tiempo; pero, a veces hasta la comodidad agobia.
¿Cuánto valen tus propósito? ¿Cuánto vale tu palabra? Tu palabra en esos instantes no vale nada… nada más que para ser un gran peso que metemos en la mochila y que frena tu avance, grandes señales que colocamos en las que pone “Peligro, no pasar”. Eres tu peor enemigo, tú misma, tú mismo, te estás agrediendo, te estás alienando ( no te permites ser quien realmente eres). La responsabilidad es tuya, tú metes cargas pesadas en tu mochila, tú colocas las señales de peligro, tú eres quien se rinde ante las dificultades del camino porque en la mochila has metido peso muerto y no las herramientas necesarias para el camino. Tú y sólo tú eres responsable.
Es cierto, estamos influenciados por todo lo que hemos aprendido, vivimos en un lugar concreto, en un tiempo concreto con muchas cosas que nos condicionan a nivel personal; pero, esas condiciones no determinan tu destino. Está en tu mano determinar cómo te influyen porque puedes aceptarlas, rechazarlas, matizarlas para poder actuar, lograr herramientas que te ayuden y pesen poco en tu mochila para que caminar de forma más ligera, con sentido.
Mereces el esfuerzo, tu vida merece el esfuerzo de “darse cuenta” de qué ocurre; de encontrar el motivo que, literalmente, nos impulse; qué necesita; qué vas a hacer para lograrlo y cómo lo vas a hacer. El ser humano tiene la capacidad para transformar su vida, para cambiar.
Para lograrlo solamente necesitas ir un poquito más allá de esos deseos que tan rápido se desvanecen. ¿Cómo? Regálate tiempo para que, esos deseos que se quedan en intenciones, se conviertan en compromisos. Que los transformes en un verdadero contrato contigo mismo, contigo misma, en el que la palabra dada se concrete en acciones que te lleven a superarte. Supera el propósito, conviértelo en compromiso contigo mismo y con aquellos en los que influirás. Tu vida merece ese esfuerzo y ese esfuerzo puede llevarte a donde quieras llegar.
Comenta y comparte tus compromisos un poquito más abajo o ya sabes que estoy disponible en: guillermocoach@motivatecan.es y en el teléfono 680 67 65 24.
¡Feliz Navidad! y ¡Próspero año nuevo! Lleno de compromisos.
Empodérate, Crece y Vence.
Guillermo
Muchas veces nos pueden las ganas y el querer abarcarlo todo sin pensar en las «consecuencias»
Me recuerda mucho el dicho «te hace más el ojo que la barriga»
Seamos más conscientes y apliquemoslo a toda nuestra vida. Es mejor tener metas a corto plazo que cumplan que no retos a largo que se incumplen.
Jessica, muchas gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo, la investigación en psicología de la motivación nos dice que la planificación de nuestras acciones es muy muy importante porque hay otro par de refranes interesantes «quien mucho abarca, poco aprieta» y «vísteme despacio que tengo prisa». Empezar con demasiada intensidad lleva fácilmente a la fatiga y al abandono. Hemos de buscar el «reto óptimo», aquel desafío que podemos concretar, que es realizable dentro de nuestras circunstancias vitales y dentro de un proceso progresivo, buscando crecer.