Cuando le falta sentido a tu vida es cuando el alma se apaga, nada satisface y llega el vacío. Cómo lograr sentido en 5 pasos.
Cuando utilizamos la metáfora del camino para la vida corremos el peligro de pensar que es una línea recta que va del punto A al punto B y fin; pero, no es así. Es más, te hago una pregunta, ¿Cuáles son esos puntos A y B? ¿hay puntos intermedios?. Las respuestas que me han dado a lo largo del tiempo coinciden casi todas en que el punto A es el nacimiento; pero, no coinciden en el punto B.
Algunos dicen que el punto B es la muerte. La vida es eso que va pasando entre el momento en que nacemos y el momento que morimos y ya no hay más. Otros dicen que el punto B es la felicidad, nacemos y nuestra misión en la vida es ser felices. Esta cuestión es tan antigua casi como el razonar del ser humano porque si entramos a preguntarnos acerca de los límites existenciales o de qué es la felicidad pues no acabaremos tan fácil.
Yo voy a partir de que la persona nace y a partir de ahí comienza una aventura maravillosa en la que hay multitud dimensiones que son necesarias. No es un camino recto y de un solo carril sino un conjunto de caminos que vamos recorriendo de muchas maneras simultáneamente y en muchos ámbitos como la familia, el trabajo, nuestras amistades, nuestra relación con la comunidad, cultura, política, etc. Es un camino único pero multidimensional.
Sobre el final del camino prefiero que cada uno se lo pregunte a sí mismo en términos del propósito de vida para que todas esas dimensiones puedan armonizarse hacia un sentido concreto que cada uno encuentra para sí. Esto implica que es necesario examinar cuáles son las dimensiones en que nos movemos en la vida, cómo están relacionadas, cómo armonizan y hacia dónde. ¿Tienes un sentido?
Esta pregunta es muy muy importante porque cuando falta sentido a tu vida es cuando se apaga el alma. Te propongo que acudas a un libro importantísimo para inspirarse, El hombre en busca de sentido de Vickor Frankl. El autor nos invita a descubrir el sentido en nuestra vida a través de su experiencia en un campo de concentración en el que encontró un para qué con un sentido poderoso que le sostuvo para poder sobrevivir a esas condiciones y torturas.
Esto implica que el placer o el sufrimiento ya no son un punto de llegada ni valores necesarios a conseguir en nuestro camino. Quiero decir, por ejemplo, que las relaciones personales ya no están orientadas a mi placer sino a algo que trasciende mi propia sensibilidad. Las personas dejan de ser objeto y herramienta para la satisfacción de necesidades muy muy básicas cuando hemos nacido con una potencialidad mucho mayor.
Buscar el sentido día a día de lo que experimentamos, especialmente en momentos duros, nos ayuda muchísimo a entender que cada día de nuestra vida es un regalo y que cada instante que vivimos nos ofrece algo importante para nuestro crecimiento; para dar un paso más.
Os propongo la Revisión de Vida diaria como un ejercicio para desarrollar nuestra capacidad de dar sentido trascendente a nuestra vida. Me gustaría decir que no es ninguna novedad esto y que en la tradición cristiana es algo frencuente aunque olvidado por la mayoría.
1- Al final de la jornada, toma un hecho concreto del día que te haya movido por dentro (si no hay uno, el ejercicio será buscarlo y detenerte un tiempo a “degustar” tu jornada porque probablemente vayas sin freno de la mañana a la noche).
2- Cuando tengas este hecho, relájate y respira. Toma conciencia de que el día acaba y vas a descansar. Entra en un estado de relajación física y calma mental para continuar. Si eres una persona creyente, ponte en presencia de Dios y pide su ayuda en este instante.
3- Cuenta el hecho tratando de alejar los juicios personales. Cuenta solamente lo que pasó. En este momento vamos a alejar lo que está bien o mal, si esta persona es buena o mala, si… todo esto que fluya y quédate con lo que pasó de la forma más simple posible.
4- Aquí sí habla de tus emociones, qué has sentido tú. No qué has pensado, no. Qué has sentido. Ejemplo: “He sentido que mi jefe me desprecia”, pues, eso es lo que piensas, no es lo que sientes. Lo correcto será: “ Mi jefe ha hecho esto y esto y me he sentido (frutrada(o), enfadada(o), …) “
5- Sentido de esa vivencia: Busca algo que trascienda la emoción y que te ayude a crecer con esa situación y aquello que has sentido. Poco a poco irás más allá.
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[…] capacidad para lograr sus metas; pero, realmente, lo que ocurre es que empezaron a caminar sin sentido. Puede sonar duro porque los motivos de todos pueden ser muy loables pero el buen propósito no […]