El día a día es un camino apasionante que recorremos con una mochila a la espalda. ¿Cuánto pesa tu mochila? ¿Qué llevas dentro?  Se puede aprender qué meter y cómo, se pude entrenar cómo llevarla para que cada paso sea más ligero porque el camino es para disfrutarlo aunque sea duro.

Todos cargamos con mucho peso con el que todos los días nos levantamos, caminamos y nos acostamos. Llevamos una mochila a nuestras espaldas en la que hemos metido muchísimas cosas, a veces, no somos conscientes ni de qué metemos ni del criterio que utilizamos para hacerlo. Llega a pesar tanto y tan significativo que no te la quitas ni para dormir.

¿Qué es lo que llevamos dentro? Casi de todo… porque metemos todo lo que creemos que es necesario para el día a día y también lo que vamos recogiendo durante cada día de nuestra vida; pero, no nos hemos parado a pensar cuál es el criterio que utilizamos para meter las cosas allí dentro así que entra de todo y colocado de cualquier manera porque hasta tenemos prisa y no nos paramos para ver si equilibramos el peso, si hay algo que falta o que sobra. Llegamos a cargar incluso lo que no es nuestro. Realmente, somos muy resistentes, tenemos mucha capacidad hasta que llegamos al límite y cada paso cuesta porque duelen las rodillas, la espalda, la tripa y el aliento llega a faltar.

Esto ocurre y no nos damos ni cuenta, por eso es importante:

Aprender qué meter en la mochila y cómo hacerlo. Podemos aprender a seleccionar herramientas que nos ayuden, el criterio que nos ayude a saber aquello que nosotros debemos cargar; podemos aprender a darle el peso justo a esa carga pues eso lo valoramos nosotros (según nuestras creencias, categorías, esquemas, nuestra situación personal,…) y podemos aprender a ordenar el contenido de la mochila para que esté equilibrado y podamos caminar sin balancearnos.

Entrenar para llevar el peso y saber culminar etapas; podemos aprender a desarrollar una actitud de victoria para ser resilientes cuando hay dificultades personales, desengaños, etc. también podemos entrenar el cómo empoderarnos cuando la etapa se hace larga y dura; así como aprender  a descansar cuando toca para tomar aire.

Sobre todo es importante aprender a disfrutar de cada etapa porque saboreando cada paso aprendes algo de tu vida o solamente lo degustas porque sí… porque te lo mereces.

Te invito a que te hagas algunas preguntas sobre todo esto como ¿cuáles son tus cargas? ¿Qué herramientas tienes? ¿qué llevas en tu mochila? … cada cual puede hacerse preguntas poderosas que le hagan despertar su conciencia y su consciencia.

Guillermo Ríos Becerra

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