¿Estás comprometido con tu propio proyecto? ¿En qué dimensión de tu vida estás focalizada o focalizado? ¿Cómo formulas tus metas? No bastan los buenos propósitos.
Dice la Real Academia de la Lengua que el compromiso es una “obligación contraída” y es “palabra dada”. Cuando estás comprometido o comprometida has contraído una obligación, al menos moral, con aquello en lo que has dado tu palabra. Podemos situarnos en muchos niveles que forman nuestro proyecto global de vida, vamos a plantear los siguientes: El nivel personal (compromiso con uno mismo), nivel familiar, nivel académico – laboral, nivel político – social y nivel trascendente – espiritual.
¿Eres consciente del nivel de tu compromiso en estas dimensiones? ¿En cuál de ellas estás centrada o centrado en este momento? ¿Cuál es el objetivo que quieres lograr? ¿Qué hace que quieras lograrlo?
Son cuestiones importantes porque ayudan a concretar, siempre y cuando, se respondan de una manera ecuánime y concreta; en otras palabras, con imparcialidad y con precisión.
Un ejemplo: Problema en una pareja porque últimamente discuten más que hablan. ¿Cómo podríamos plantear una solución que aporte algo positivo a nuestro proyecto de vida?
Nos podemos decir: “Necesitamos mejorar porque ya no aguanto es insoportable, tengo que hablar con ella”
O nos podemos decir: “Tenemos un problema de comunicación, nos gritamos mucho. Me siento enfadado y avergonzado por ello. Necesito rebajar esta tensión y aprender a hablarnos porque me afecta mucho, mañana a las tres vamos a quedar para buscar soluciones juntos. Yo voy a explicarle cómo me siento, aportar esta solución (la que sea) y a decirle que la quiero y que lo siento”.
En la primera opción estamos manifestando una necesidad ante una situación complicada que expresamos sentenciando nuestra relación, no hay imparcialidad. Hay un juicio y una sentencia. Además, estamos manifestando una obligación que realmente no aporta una posible solución, una salida. Es muy probable que esa opción se quede en simple propósito.
En la segunda opción, has OBSERVADO la situación con tu pareja y sin sentenciar tu relación has podido expresar aquello que quieres trabajar (la comunicación). Has hablado de las EMOCIONES que te produce lo que ocurre (enfado y vergüenza), lo que es muy sano. Has dejado claras tus NECESIDADES (rebajar la tensión y aprender a comunicarte) y has logrado explicitar OBJETIVOS CONCRETOS y realizables que realmente significan que hay un compromisov en acción.
No es lo mismo decirse algo que te deje tranquilo o tranquila en el momento que tomar de forma consciente una actitud que te mueva a acciones concretas que te ayuden a crecer.
¡ Empodérate, Crece y Vence ¡
Guillermo Ríos Becerra
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